3 Arte Núbico, un rito de pasaje
Por Martín Vilar*
 

En los sistemas de culto del mundo antiguo, en la cultura egipcia del 2000 antes de Cristo, en las creaciones religiosas de Asirios, Caldeos y Persas, en la Grecia Pitagórica y más tardíamente en el esoterismo clásico occidental, se ha hecho mención al vocablo "iniciados". La iniciación tiene su funda-mento en el acceso a misterios y conocimientos que permanecían velados al resto de la comunidad. Los documentos encontrados y traducidos por especialistas indican que el "iniciado" experimentaba con-tactos, traspasando la frontera con lo conocido. Estas vivencias transformaban su vida sin posibilidad de volver al estadio anterior.

Las iniciaciones se asemejan a revelaciones, a presenciar dioses o espíritus sobrenaturales, aproxima-ciones a lo absoluto, acceso a dimensiones superiores, conocimientos sobre los secretos cósmicos más profundos sobre el devenir del alma y su posterior abandono de la materia. Para que esto fuese posible, ocurría en el adepto un salto cualitativo en su más profunda raíz espiritual, guiándolo hacia otras dimen-siones.

Los antiguos magos y sacerdote pre-cristianos, para inducir a "la espiritualidad" oficiaban ritos con sus máscaras y amuletos en templos, altares y monumentos que hoy consideramos obras de arte.

Ahora bien, durante siglos, arte y religión fueron hermanos gemelos. El siglo XX signado por graves trans-formaciones socio culturales ofrece una nueva perspectiva que reubica al arte, ciencia, espiritualidad y religión, generando nuevos campos de análisis.
¿Existe hoy una obra de arte que, superando el goce estético proporcione un puente al espacio sagrado? ¿Comenzado ya el siglo XXI contamos con un arte al límite de la experiencia numinosa?
Estoy seguro que sí. Este nuevo arte que nos lega la artista plástica Mireya Baglietto, se denomina Arte Núbico y se experimenta en los llamados genéricamente Espacios Núbicos. Surgidos y plasmados como resultado de la propia mutación interior que Baglietto experimentó espontáneamente a través de su bús-queda creativa.

Este estilo, podría conceptualizarse como más allá del arte. Los Espacios Núbicos desbordan las ecuaciones de gracia, belleza, sonoridad, materialidad y cromatismo generando un espacio nuevo no verbalizable.
El experimentador se fusiona con la obra, se transforma en un protagonista viviente de una experiencia transformadora y ontológica, tal vez similar a la que experimentaban algunos iniciados en aquellos rituales de pasaje.
El Arte Núbico parece ser una vía regia a la transformación espiritual profunda, trans-individual y trans-empírica, con predominio de sensaciones de ingravidez. En ellos se genera paradojalmente sentimientos de "elevación celestial" y al mismo tiempo de reconocimiento terrenal.

Atravesar los laberintos del recinto núbico con la ayuda del espejo individual, es vivir la alegría de la des-materialización, experimentar el propio cuerpo sin peso, liberado, alejado de las presiones del mundo exterior. El experimentador concientiza ser un cuerpo sutil en movimiento, cada vez más etéreo, evanes-cente, flotante, habitando este punto central situado entre el Cielo y la Tierra. Se acrecienta el sentimiento de reconocer nuestra mínima densidad dentro de una estructura biológica transformada, donde cuerpo y alma son lo mismo. El arte Núbico aporta una indescriptible alegría vital que se expande más y más hacia un no-tiempo, hacia la pureza, hacia la máxima concreción que unifica el yo y el Universo.

La experiencia núbica es extra-simbólica, el cuerpo se vive polidimensionalmente. La "inmaterialidad" es tan fuerte y nítida, que como dijera el poeta, "cruzando el firmamento, viajando al brillo de otros soles..."

¿De este tipo de experiencia hablaban los antiguos? ¿Es el Arte Núbico un moderno ritual de pasaje?

El ser humano, hace dos o tres mil años, experimentaba la iniciación en un contexto cerrado de carácter puramente dogmático-religioso, oculto y sacerdotal. Hoy advenimos a un nuevo tiempo histórico. Los dio-ses antiguos son ídolos de museo y podemos afirmar que si el arte permite el acceso a otras dimensiones de la conciencia, el Arte Núbico adquiere la importancia de un auténtico rito de pasaje.

Varias veces realicé la experiencia de esos espacios, ellos me proporcionaron un grado de conocimiento y de autoconocimiento totalmente distinto a otras investigaciones y vivencias experimentadas en mi bús-queda como investigador y hermeneuta. Gracias a este arte conocí mundos nuevos, análogos quizá a aquellos misterios iniciáticos que en el pasado se hallaban abiertos sólo para los elegidos.
Sin dogmas, sin dioses y sin ceremonias ocultistas, la gran comunidad planetaria cuenta hoy con este camino estético que, dispuesto como un "moderno rito de pasaje" está abierto a la espiritualidad de la nueva la sociedad emergente.*

Martín Vilar. Investigador y docente especialista en antropología simbólica y estructuras arquetípicas.