10 Artistas Núbicos en la Sociedad del siglo XXI
Por Mireya Baglietto
 

Siempre se ha dicho que el arte obra como un avance de los movimientos que se generan en el mundo. También se ha dicho que el arte traduce las necesidades humanas de un modo directo y penetrable. Asimismo se ha ventilado hacia los cuatro vientos que los artistas somos seres ultrasensibles capaces de comprometernos con las problemáticas sociales y espirituales de nuestro tiempo.
A los ojos de quienes no son artistas, el arte y los artistas parecemos ser una misma cosa sin embargo, el arte es una cuestión intangible, a través de cuya práctica se arriba a los territorios más sutiles y perfec-tos que el hombre puede llegar a crear, y los artistas somos seres de carne y hueso, nutridos de las mis-mas características naturales que configuran a todos los seres humanos.

Sé que Ud. me preguntará: y entonces... ¿en que se diferencia un artista de otro
que no lo es?
- Los artistas somos obsesivos con aquello que creemos.
- Los artistas podemos decodificar climas y realidades que no son del todo representables desde los códigos tradicionales de la comunicación.
- Los artistas podemos bucear en el imaginario colectivo que antecede a las propias voluntades.

Herminia Solari dijo "La condición del artista es la imposibilidad de no serlo"

Desde mi lugar de artista, y escuchando las develaciones de mi mundo interno, accedí al Arte Núbico, estos campos de estimulación sensorial que despiertan aspectos dormidos de la sensibilidad humana sin pasar información ni activar la memoria.
El AN propone una entrada nueva al universo interior, ese universo interior que está totalmente inserto en el magma del Universo y el Todo.

Lo que hace el AN es provocar ese re-ligamiento con al Totalidad. No podría hablar de AN si no fuera re-ligiosa, sino creyera que la base primordial de la vida está en insertarnos, desde nuestra propia libertad -no dogmática- en otra vida mayor; y que esa vida mayor, que subyace en todos y cada uno de los seres que habitamos esta casa, Planeta Tierra, es el espacio sin límites de tiempo, es la Creación y es la versión no institucional de aquello que algunos llamamos Dios.

¿Cual es la función social que cumple el AN?

Es aportar al nodo del proceso de cambio, a ese lugar donde en el ser humano se une la razón con la intuición.
En nuestra sociedad, construida por sistemas de dominación masculinos, el aspecto sensible no tiene escucha, es decir, el aspecto sensible se valora casi sólo en relación con algunas acciones leves, femeninas, de menor importancia. Sin embargo, la sensibilidad es, para nuestro sistema de comprensión, el 50% que complementa a la razón. Vale decir, es el 50 % necesario para acceder a la unidad impres-cindible que transformará el sistema de dominación, en otro de cooperación integrada.

En la actualidad los territorios están tomados y la condición más grave, es que no sólo están tomados por la primacía de la razón, sino que - y esto es lo verdaderamente peligroso- están tomados por los sistemas de representación planos que organizan la comunicación y reducen el conocimiento a unas pocas varia-bles que, como las sirenas: primero seducen, luego atrapan y después devoran.

Para bien y para mal, el AN no es representable, de modo que quien quiera saber verdaderamente de que se trata, no sólo deberá hacer la vivencia, sino deberá luego ahondar en sí mismo. Allí, su propia sensi-bilidad inteligente lo llevará a darse cuenta y si se da cuenta que esta sociedad necesita ser modificada, esa misma inteligencia sensible lo colocará en los territorios adecuados para poder repensar la existencia en virtud de un mundo más natural, más sensible y más humano. Así se corroborará que estas palabras son ciertas.

La función social del AN es abrir las cabezas, provocar nuevas chispas detonantes de la comprensión. La función del AN es destapar los canales obstruidos por los dogmas, por las certezas y por los sistemas de conocimientos, que ya no responden ni a los nuevos alcances de la ciencia, ni al sentir del espíritu plane-tario, ni a las nuevas cosmovisiones que integran la unidad de oriente y occidente y donde, me atrevo a decir, está comenzando a reimpregnarse la sabiduría del hombre de la tierra.

Si bien el arte siempre ha sido premonitorio, el Arte Núbico pretende ser además de premonitorio, productor de futuro, por medio del aporte plural a ese nuevo imaginario social que construirá una nueva realidad .
Sin falsa modestia digo entonces, que el Arte Núbico es un aporte catalizador a la lucidez humana, un instrumento facilitador para crear la masa crítica, esa masa crítica, que cuando se produce, convierte tendencias, transforma creencias y modifica estructuras básicas del relacionamiento humano.

¿Estará entre nosotros el mono número 101 que Ruppert Sheldreak trae como aporte científico a la develación del proceso de cambio y transformación del siglo XXI?