1981 La Nube I.
Galería de Jacques Martínez, Bs. As., Argentina

En esta primera obra, Mireya Baglietto plantea sólo algunos aspectos de los que luego serán desarrollados ampliamente en obras posteriores. La materia tratada, como pliegue, transparencia, textura y trama, brinda sensualidad a una infinita gama de blancos y grises. Su preocupación máxima es provocar, a través de la participación, estados de armonía y bienestar sensorial que no tengan registro en la memoria, sabiendo que de este modo, es posible abrir una ventana al interior del sí mismo que permita explorar nuevos caminos del conocimiento humano.
El espejo colocado en el piso invierte la imagen de las telas colgadas, creando pozos virtuales que son leídos desde diferentes perspectivas.

Vista, oído y tacto son estimulados en unidad, a fin de provocar la percepción de un nuevo espacio que la memoria no puede registrar.