El paisaje se amplía. Desde los troncos, las ramas, la tierra y los cielos se crea un hecho estético compartido con el sol y el viento que transforma el paisaje original en una obra protagonizada por la natu-raleza y las telas.
Estas construcciones de estructura orgánica, en algunas ocasiones se tensan y en otras quedan disponibles a la acción del viento a modo de vela henchida. La condición efímera del proyecto hace que las obras permanezcan el tiempo previsto o el que la naturaleza imponga.
En 1986 Mireya Baglietto es invitada por la Fundação Demócrito Rocha y la Universidade Estadual Do Ceará, Fortaleza, Brasil, a participar de la 1ª Exposiçao Internacional de Esculturas Efêmeras. Con esta experiencia la artista da comienzo a una larga serie de homenajes a los árboles, algunos de los cuales ilustran esta página.