Estación Núbica
"Tan raro como una estrella en pleno día,
es este precioso nacimiento humano"



En octubre de 1998 Mireya Baglietto cierra un ciclo. Levanta su estudio / taller de la zona de Colegiales, donde desarrolló su última etapa de ceramista y donde llevara adelante toda la investigación que diera origen al Arte Núbico, para instalarse en un nuevo predio más cerca del centro de Bs. As. Después de un período de refacción y construcción realizado con los aportes del Arq. Omar Girini, inaugura el 28 de julio de 1999, la Estación Núbica. A las 19:24 hs. de ese día y acompañada por un grupo de amigos meditadores realiza un sencillo ritual de agradecimiento, ofrenda y pedido al Universo, para establecer bases dinámicas a su nuevo ciclo creativo. Durante el ritual nombra padrino de la Estación el Arq. Osvaldo Giesso.

   
La Estación Núbica fue construida para explorar nuevos sistemas sensoriales de relaciona-
miento humano, los que surgen de las experiencias de ingravidez y atemporalidad dinámica propias de la obra.
Durante el período 1999 / 2000, Baglietto inicia las primeras aproximaciones grupales contando con los aportes de un equipo formado por Hugo Vietto, Mercedes Jones, Celia Franco y Martín Vilar. Además realiza gran cantidad de seminarios, talleres, reuniones y rituales con la participación de conocidos profesionales y artistas.

La propuesta, como lo expresa la Lic. Mercedes Jones,
"... es una experiencia de acción transpersonal, un arte de situaciones
que permite trabajar la transformación social a través de los espacios estéticos."

Durante el 2001 comienza la investigación de Tierraviva, un nuevo espacio núbico gestado en la década del '90 invitando a participar del mismo a la artista plástica Lisy von Zehmen y al músico Albert Rabenstein.
En el 2002, en medio de la gravísima crisis por la que atraviesa Argentina, reafirma la necesidad de trabajar los valores humanos que despierten y desarrollen la conciencia de unidad -tanto individual como social y planetaria-. Desde esta necesidad desarrolla múltiples rituales donde los participantes se dan de comer los unos a los otros.
Estas ceremonias, crean climas grupales muy profundos
y comunicativos donde la solidaridad emerge como un valor imprescindible.
A comienzos del 2003 Baglietto es invitada a participar de Divers, una muestra itinerante sobre arte actual y diversidad cultural en la "Universidad de La Nave"- Valencia / España- La misma organizada por los comisarios David Arlandis y Javier Marroquí reunió obras de jóvenes artistas españoles junto a dos invitados especiales: Mireya Baglietto y Arcadio Blasco. La muestra continuó su recorrido por las Universidades de Castellón y Zaragoza.

"…hoy día, que el análisis se muestra ineficaz para resolver los problemas que ha producido en su afán supuestamente científico, ese camino femenino e ilusorio que toma la vida como un todo, que ve a la humanidad como naturaleza y que intenta comprender al mundo en su compleja unidad, parece el único camino posible para salir del atolladero en el que estamos metidos y ese camino es el camino de artistas como Mireya. No en vano es una artista que comenzó amasando la propia tierra para construir objetos cerámicos. De la tierra al espacio-tiempo es el camino, coherente, que la artista recorre en su intento de comprensión del mundo…"

De la presentación de M. T. Beguiristain.
Presidente de la Asociación de Críticos de Arte de Valencia


Tierraviva

También durante el 2003 retoma la investigación de Tierraviva incorporando nuevos materiales a los que integra el aire, el sonido y los movimientos pulsantes como ejes centrales del proyecto. El equipo de trabajo se amplía conformándose ahora por Alex Fernández, Lisy von Zehmen, Juan Carlos Lasser, Luciana del Mastro, Ariel Cusnir y Carmen Lima.

¿Qué propone Tierraviva?

Tierraviva propone un viaje a la vitalidad sensible de La Tierra, un camino para explorar nuevos espacios y provocar en el cuerpo sensaciones jamás experimentadas con anterioridad, las que nos hacen sentir parte integrante de La Tierra. La obra está compuesta por dos sectores: los conductos y el "vacío", ambos realizados desde los parámetros esenciales del Arte Núbico (polisensorialidad, participación, cambio de mirada, estímulos convergentes y asociativos, ausencia de símbolos y figuración). Por medio de telas, inflables, sonidos audio rítmicos, guturales y respiratorios se provoca una interrelación sensorial donde el cuerpo humano se integre al cuerpo de La Tierra. Antes de entrar a la obra los participantes manifestarán mediante un simple ritual su compromiso personal de cuidado de La Tierra en todas sus manifestaciones naturales, tal como lo encarna la cosmovisión de los Pueblos Originarios de América. A diferencia de Las Nubes, La Trama Humana y Arcoiris, Tierraviva se recorre con el espejo invertido, de este modo se aúna la materia pulsante al vacío, el pneuma primordial donde se gesta y nace la esencia de la vida.

"Si somos capaces de sentir la Tierra, seremos capaces de cuidarla.
Si somos capaces de cuidarla... sobreviviremos... nosotros, nuestros hijos...
y los hijos de los hijos de nuestros hijos".

 


Comienzo de la producción de obras con aire


El aire se convierte en un elemento vital de este proyecto, permitiendo la creación de grandes volúmenes que respiran y pulsan.

En Julio de 2004, realiza en colaboración con Alex Fernández la primer Instalación neumo-cinética titulada Homenaje al Espíritu Humano. Dicha obra es montada en el marco de evento recordatorio de los 10 años del trágico atentado a la AMIA, organizado en el Espacio Giesso por la Fundación TransArte.
"Una y otra vez más allá del terror, la muerte, la injusticia y el dolor, el espíritu humano supera el misterio, vuelve a nacer y se eleva en la vibrante y eterna ronda de la vida"

La obra respira al ritmo de un pulso sonoro-musical, se levanta y despliega
en sus 5 metros de altura y cae para volver a levantarse, tantas veces como lo hace
el espíritu humano en el transcurso de la vida.
Útero

Ese mismo año, también en colaboración con Alex Fernández, presenta en el Palais de Glace la obra Útero, un pequeño espacio que forma parte de la investigación de Tierraviva. Allí el espejo, elemento esencial del arte núbico, cambia su dirección habitual para enfocar hacia abajo.
Si bien Útero puede ser considerada una instalación, y como tal leída desde diferentes puntos de vista, la verdadera obra se consuma cuando el participante toma el espejo, sube a la plataforma, activa los pulsos sonoros y lumínicos, y duplicando la visión, se introduce en el ritmo de su propio cuerpo.
La Nube Viajera

En el 2005 y simultáneamente a la investigación de Tierraviva, la artista se encuentra trabajando en la gestión para llevar La Nube Viajera a distintos centros y espacios culturales de Argentina, actividad que lleva a cabo en equipo con Ernesto Juárez y María Cristina Grillo. La propuesta consiste en trabajar la resonancia que provoca La Nube para ser aplicada a distintos niveles de la educación. El programa ha sido declarado de Interés Cultural por la Secretarías de Cultura de la Presidencia de la Nación y cuenta con los auspicios de dicha Secretaría, de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y del Fondo Nacional de las Artes.


Otras actividades

Junto a las nuevas investigaciones y proyectos Baglietto continúa y renueva su actividad docente realizando Seminarios de Pos Grado en el Instituto Universitario Nacional del Arte -IUNA- y en su propio estudio. Asimismo continúa su actividad pictórica, reconociendo en ella un camino intimista para relacionarse con los campos vibratorios de los nuevos proyectos.
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"Cada vez tengo mayor certeza y seguridad sobre los alcances de este laboratorio
para la expansión de la conciencia. La tarea actual es lograr que el estado
de apertura que produce la obra, quede definitivamente instalado dentro de todos
y cada uno de los participantes, tal como lo requiere este riesgoso y enigmático siglo XXI."